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La vida perfectamente imperfecta

Tal vez el mundo sería más sencillo si en vez de exigir o esperar algo de los demás… enfocáramos nuestra energía en no abandonar las cosas que nos hacen felices…

cambiar un “¿qué van a pensar?” por “¿qué necesito para lograrlo?” 

Dejar de darle vueltas en la cabeza a los que te siguen y voltear a ver en quiénes te estás inspirando y si ellos realmente pueden impulsarte con su ejemplo…

Olvidarte de estar en todas partes y pensar en ¿Qué quieres transmitir? 

Nos hemos convertido en una bola de nieve que rueda por una colina llena de inseguridades y miedo a ser rechazados

Tratando de imitar a otros para ser admirados o si quiera notados

Somos la generación que se alimenta de adrenalina… buscando mantenernos al ritmo con las vistas y la aprobación de los demás.

Perseguimos la idea de mostrarnos a la sociedad con heridas maquilladas, porque las vidas “perfectas” son lo de hoy… pero cuando intentamos abrazar lo vulnerable, intentamos esconderlo o hasta minimizarlo para no incomodar. 

Creemos más incómodo demostrar lo que sentimos a seguir tendencias que puedan lastimarnos o herir a los demás sin pensar en las consecuencias.  

Es como si viviéramos en una jungla con transmisión en vivo, donde sobresale quien se arriesga más…a cualquier precio. 

Nada de lo que vemos en redes es real, aunque con muy poca intimidad del otro, cualquiera pensaría que conoce todo de esa persona.

Vivimos a través de una pantalla con un pequeño ojo de Big brother, creyendo que sabemos quién está del otro lado. 

Quizás si dejáramos de esperar tanto de los demás e invirtiéramos esa energía en buscar lo que nos da nuestro brillo que nos hace únicos….

Eso nos haría mejor versión de quienes queremos llegar a ser. 

Love,

Luminosa

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