¿Qué historia te cuentas?

Nunca he cargado una mochila con piedras, pero si lo hiciera, probablemente se sienta tan tenso como estoy en este momento, tengo la costumbre de darle vuelta a las cosas una y otra vez, porque sigo creyendo que el hecho de sobre-pensar hasta saturarme influye en poder soltar.

¿Alguna vez se han imaginado haciendo la maleta y comprar un boleto sin rumbo? Para ir a  cualquier lugar sin preocuparse del ahora. Yo sí, obviamente mil veces, pero aunque hoy no es una opción, me gusta creer que puedo hacer lo mismo con mis emociones.

Es muy cansado estar en el círculo vicioso de todo lo negativo, pero también resulta contraproducente caer dentro del otro extremo, donde las cosas siempre están bien, entonces si no quieres buscarle un prietito al arroz, pero tampoco pretendes irte al “Good vibes only” cada día, aún cuando tengas momentos en que te lleva la chingada ¿Qué haces?

Lo mejor es olvidarte de los susurros en tu mente y enfocarte en lo que dice tu cuerpo, con esto no me refiero a verte al espejo para juzgar tu peso, estrías o demás “imperfecciones” por encontrarte, sino que, veas tus reacciones sobre tensión muscular, dolores de cabeza o algún otro síntoma físico, tampoco importa si es todos los días…sino ponerle atención al detonante.

Si has seguido leyendo hasta aquí, problablemente sepas de lo que hablo, no soy experta de ningún tema relacionado a bioneuroemociones ni tanatología, o cualquier otra alternativa que te haya venido a la cabeza, pero si considero que el cuerpo le grita a la mente a través del dolor o las sensaciones  cuando algo anda mal.

Muchas veces nos cuesta trabajo dejar ir las situaciones, porque nos enfocamos demasiado en la emoción que se produjo, aunque esto no significa que debas cerrarte e ignorar tus sentimientos, más bien, es tratar de entender si lo que te molesta tiene que ver con una acción del otro o juicios propios que te jalan directamente hacia la culpa.

Estamos demasiado ocupados invirtiendo tiempo en estar bien, para que los demás nos vean felices, disfrutando de la vida y publicando nuestros buenos momentos, curiosamente nadie quiere admitir cuando siente frustración, prefieren visitas al quiropráctico antes de si quiera pensar en las posibilidades de ¿Por qué tengo esta carga tan pesada en  mis hombros? ¿Qué es eso de lo que quiero encargarme pero no puedo?  no quieren conocer de dónde viene su malestar.

No es nada fácil darse cuenta de esos pensamientos obsesivos, viven la mayor parte del tiempo dentro de nosotros, en lo más profundo hasta al punto de arraigarse, porque sean buenos o malos son quienes se encargan de narrar la historia que nos contamos en nuestra mente.

Estamos tan ciclados que nos dejamos llevar por el sentimiento, sobre todo, cuando se trata de situaciones negativas, siendo enojo, coraje o depresión, repetimos frases en la mente que no nos ayudan para nada a entender la razón del malestar, sino que alimentan esa sensación, decimos “solo quiere molestarme” “nadie me entiende” o “no le importa lo que pienso”… pero, ¿De qué sirve?

Así que, en vez de eso, intenta repetirte “Todo va a estar bien” , respira profundo y haz algo que te tranquilice, sin importar cuánto te tome hacerlo

Si eres de las personas que meditan, regálate esos 5 minutos

¿Prefieres desconectarte?  No importa, busca tu serie favorita y ve un episodio

Descarga esa energía negativa y luego en un mejor momento trata de pensar realmente desde dónde tienes esa molestia ¿Puedes solucionarlo tú?
¿Necesitas hablar?

Tú decide, pero que sea para tu propia paz

Love,

Luminosa

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