Te hace falta un abrazo

Es solamente otro domingo más por la noche, estoy en la cama con ropa cómoda, mis sábanas arrumbadas, atragantarme con mi saliva por la ansiedad de estar comiendo chatarra y siento un vacío en mi pecho, como si fuera este gran hueco que no puedo llenar.  Tal vez son las hormonas recorriendo mi cuerpo, quizás es solamente culpa, porque siempre en esos días pauso mi dieta, pero estoy casi segura de que, se trata de esa soledad repentina, aparece sin avisar.

Hasta hoy me puse a pensar, después de tanto tiempo, dándole vueltas a mi cabeza en el encierro he entendido lo mucho que extraño interactuar, sé que en esta época hay demasiadas formas de hacerlo, pero nada se compara a estar frente a quienes disfrutas tener en compañía. Quizás ha sido el mejor momento para que nos llegara esta pandemia, aunque en realidad, no existe una situación indicada con la que tendríamos con brazos abiertos este suceso tan adverso.

Antes no estaba consciente de lo increíblemente necesario de mantener un vínculo con otras personas, tener esos cinco minutos de saludar a las personas con quien trabajas, detenerte en el súper o cualquier otro lugar donde te encuentres con viejos amigos, pensar en los planes del fin de semana, entre otras cosas que no podrán ser percibidas igual.

Me parece justo alejarte por decisión propia cuando estás pasando por conflictos internos y momentos de tu vida, en donde puede resultar incómodo rodearte de otras personas, porque sabes perfectamente lo contraproducente de esto, pues no estás en tu YO óptimo.

 Así fue como estuve por varios meses, hace un año, antes de verme en la obligación de estar en casa para protegerme de un virus, lo hice por amor propio y para proteger mi salud mental.

Entonces ahora que, lo veo como el mal necesario, porque no hay otra forma de interacción con los demás, me he puesto a pensar que quizás fue un error haberlo hecho antes de tiempo, cuando las oportunidades estaban ahí, sin restricciones ni miedos.

También es una oportunidad para conectar con tu familia, contigo y aquellos quienes son importantes en tu vida, aún cuando no puedas convivir como antes, buscas la manera de estar presente, no necesariamente con mensajes diarios o videollamadas, pero hacerles saber lo que significan para ti, esa es la verdadera brecha que nos ha dado esta pandemia.  

Quizás muchas personas no estarán de acuerdo conmigo, tampoco espero tener la razón, pero considero este momento como un grito de ayuda del universo sobre valorar cada día, porque nadie tenemos la bola de cristal y no sabemos cómo puedan ser las cosas el día de mañana.

No estoy segura si sea o no la forma indicada en que necesitábamos entender la adrenalina donde estábamos constantemente, pero si algo de esta magnitud pudo expandirse, es porque hemos sobrevalorado nuestra manera de ver el mundo.

Nadie tenemos certeza sobre cuándo pueda acabar todo esto, o hasta dónde empezaremos a tomar medidas y precauciones en general hacia la salud, lo que sí, es que hoy más que nunca, disfrutaremos ese viaje cuando podamos, las reuniones con amigos, esos días para despejarte de lo que te abruma yendo a comprar…o cualquier tipo de contacto, sobre todo, los abrazos.

Mientras no puedas abrazar a los que quieres, sin tener que preocuparte, reparte esa energía contigo, abraza sin parar, date tu tiempo y  deja de sobre exigirte, esta situación sigue siendo un desafío para todos.

Nada volverá a ser igual, pero quiero que pienses antes de abrazar al otro….
¿Qué tantos abrazos te estás dando?

Primero eres tú, valora y acepta tus errores

Love,

Luminosa

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